Mis números…

hace 5 años escrito por
Mis números - Acela Mena - Así perdí peso
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14 /01/ 1989

Mi madre tomaba una decisión que cambiaría la vida de todos para siempre. Un problema que la había perseguido desde hacía mucho tiempo y al que había decidido “ponerle fin de manera definitiva”: El sobrepeso. A sus 35 años, dietas… las había probado TODAS, así como tratamientos de todo tipo: homeopáticos, naturistas, recetas de la abuela, lo más nuevo, lo más inverosímil… todo, simplemente TODO.

Mi madre creía que “esta vez sí sería la buena”, que por fin se desharía de ese fantasma que la acosaba desde siempre y que finalmente vería realizado su sueño de comprar en las tiendas la ropa que quisiera, de verse en el espejo sin que éste le echara en cara lo que ella veía: “¡Eres una gorda!” y que ahora sí sería una mujer bella… ja, “ahora sí”.

26

La edad a la que me embaracé. La mejor noticia de toda mi vida, el sueño que tenía desde que era una adolescente (sí, aunque suene loco y exagerado). No podía creer el positivo que me marcaba la prueba de embarazo, lloré, me temblaron las manos y quería que en ese mismo instante se me notara “la pancita” para que todos supieran lo orgullosa que estaba de realizar este sueño… el único problema era el siguiente número: 95 que era el peso con el que recibía esta noticia y 13: Los kilos que gané durante el embarazo para dar un nuevo número: 108… pasé la tan terrible barrera de los 100, esa que siempre dije que “antes muerta” que conocerla.

21/04/2006

El día en que mi vida cambió para siempre y se llenó de nuevos emociones, alegrías, temores, satisfacciones y números… muchos números, entre ellos el “1” , mi primera hija y el 3, el de las tres primeras cirugías que tenía en mi vida: una de piedras en el riñón a los 6 meses de embarazo, la cesárea de mi hija y una más de emergencia para extirparme la vesícula a las 3 semanas de haberme convertido en madre. Cuando ocurrió el incidente con la vesícula me dijo el doctor: -“De una vez se lo digo señora, tómelo con calma y no se estrese de más, pero MUCHA GENTE SUBE MUCHO DE PESO AL PERDER LA VESÍCULA…” -¡Bueno! -me dije- ¿qué tanto puede ser?

115

El peso máximo que alcancé. Muchos me decían: – Bueno “gordita” (mi sobenombre de “cariño”), eres muy alta, mides 1.70, no se te nota tanto como si fueras chaparrita, como que se te reparte en todo el cuerpo…. Valientes consuelos, la ropa no distingue alturas cuando de peso se trata, la obesidad no te pasa por alto por que la gente te quiera y te diga cosas para “supuestamente animarte” y lo peor… cuando te dicen “Pues es que ¡deja de tragar!” como si TODOS los casos de obesidad estuvieran al 100% relacionados únicamente con la ingesta exagerada y/o compulsiva de alimentos. El peor de mis traumas era que en mi caso… no era así; ni comía compulsivamente, ni tenía ansiedad por comer todo el día, es más, yo decía: -Pero hay veces en las que apenas y hago una o dos comidas al día… ¿por qué estoy como estoy? y si leyeron desde el principio, esto les sonará familiar:

A mis 32 años, dietas… las había probado TODAS, así como tratamientos de todo tipo: homeopáticos, naturistas, recetas de la abuela, lo más nuevo, lo más inverosímil… todo, simplemente TODO.

El 115 definitivamente desató una alarma más que sonora en mi cabeza “… No puedes continuar así, acuérdate de “tus antecedentes…”

11/02/1989

Podría parecer que no sé de cronologías en lo que a narrativa respecta, pero no es así precisamente, es solo que debo hacer referencia a esta fecha hoy para que se entiendan “mis antecedentes”. Esta fecha marca el fallecimiento de mi madre y 10 es el número de años que yo tenía cuando esto ocurrió, cuando las consecuencias de su “solución definitiva” se hicieron ver y nos marcaron -me marcaron- para siempre. El remedio mágico a sus 35 años de edad era el bypass gástrico, operación de la cual ni siquiera sé citar los números en cuanto a costo económico, lágrimas, personas heridas, “por qués” en torno a la muerte de una mujer sana y joven… el número que sí tengo en mente es el 2, que es la cantidad de niñas que en ese momento se quedaban sin madre gracias a la desesperación causada por el maldito y aparentemente “imposible de resolver” monstruo del sobrepeso.

Abril del 2011

El momento en que tomé finalmente la decisión de revertir esta situación. Mi familia y amigos siempre han dicho que yo me parezco mucho a mi madre: en el nombre, en “lo inteligente”, en lo amiguera… y sí, también en lo físico, pero no solo en la cara… sino en el cuerpo, ese cuerpo que la llevó “a la solución definitiva a su sobrepeso”: LA TUMBA. No voy a mentir, un mes antes de esta fecha yo misma empecé a investigar sobre la cirugía bariátrica. Investigué precios, opciones, doctores… y también blogs como este, donde la gente que había sobrevivido a un procedimiento como este hablaba sobre su vida “después del bypass” (si realmente se le puede llamar VIDA a lo que estas pobres personas deben pasar). – A mí no me va a pasar – me decía- No porque mi madre haya muerto quiere decir que yo tengo que repetir la misma historia. Los procedimientos han avanzado, todo es más moderno, más seguro… y yo ya tendría mi “solución definitiva…”

No. Parece que mis decisiones no dependen únicamente de mí. Tengo “ángeles” en el cielo y en la tierra y cada día me convenzo más de que ellos detienen muchos de mis pasos, ponen frente a mí a “otros ángeles” que tienen respuestas, mismas que frente a la desesperación no somos capaces de ver las personas que nos consideramos “un número”: el que marca la báscula.

No es una frase publicitaria para mí decir “cómo lograrlo y no morir en el intento”. Lo he vivido de varias maneras:

  • Mi madre MURIÓ intentando
  • La voluntad muchas veces MUERE con cada dieta fallida
  • La esperanza (dicen que al último) pero también parece MORIR con el paso del tiempo
  • MUERE la confianza en las capacidades de uno mismo al ver como bajas un kilo para recuperar 3 o 5 más

Todos tenemos muchos números en la vida, pero el que hoy me enorgulleció hace un par de años, fue el 30, que fue el  número importante de kilos que logré perder con uno de los últimos tratamientos a los que me sometí

NUNCA creí ser capaz de entender, a partir de la investigación y mucha voluntad que lo que padezco es una enfermedad, sí ENFERMEDAD y es que hay algunos que sólo te ven como un comedor compulsivo y te recomiendan que te sometas a un régimen de lechuga con dos gotas de limón y agua natural durante 6 meses, y lo peor es que todavía hay gente que REALMENTE CREE que esa es LA SOLUCIÓN.

Cuando la gente me pregunta si me maté de hambre, mi única respuesta era y podía ser: NO, y esto se debe a que no me sentía realmente así, de ninguna manera sufrí durante este tiempo y lo mejor de todo: mi hija tenía asegurada madre durante un muy buen rato, bueno, al menos no sería la obesidad ni sus consecuencias quienes se la arrebataran de este mundo…

 

2015

Hoy, la historia ha dado de nuevo un vuelco… parecería que nuevamente los números me juegan una cruel broma y regresan a un estado tétrico. Actitudes, sentimientos, emociones, todo se alteró como siempre, todo parece haber servido PARA NADA… Les tengo un viejo número de regreso: 30. El mismo que fue motivo de orgullo, hoy es motivo de… no, no de vergüenza, es motivo de energía y coraje renovado… 30 es el número de kilos que recuperé, el número que ocasionó que me escondiera por un tiempo, que me hiciera “imaginarme” cosas que no son, el resultado del tan temido “rebote” producto de muchas circunstancias que poco a poco les iré revelando y que hoy me llevan a iniciar esto de nueva y MEJOR manera.

La gente que tuvo y aún tiene confianza en mí, SABE que a pesar de mis traicioneros fantasmas e incluso pensamientos NO me doy por vencida y sobre todo: NO ME VOY DE AQUÍ.

Como dije hace poco más de 3 años…

Les mostraré mis números, mis avances, mis obstáculos… TODO. Les ruego que todo aquel que esté interesado en conocer cómo lo estoy haciendo, me lo haga saber. Me verán cada semana, así, de manera real y sin máscaras. Si me lo permiten puedo acompañarlos en el camino para lograr metas, si se sienten identificados y quieren compartir, preguntar, participar… háganlo, que les juro que sé por lo que están pasando.

Si la obesidad o el sobrepeso han marcado tu vida de alguna forma, sígueme… este puede ser tu día (número) de suerte.

Contáctame:

Acela Mena Sánchez

asiperdipeso@gmail.com

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Comentarios en Mis números…

  • Pues bienvenida Ely!! Me encanta la idea! Por favor envíame tus datos por mail, te llamo y te platico bien! No te vas a arrepentir! Un beso!

    asiperdipeso 15 diciembre, 2011 21:28
  • Ace!!! Q grandes palabras!!! Que buenas palabras!!! Estoy súper orgullosa de ti, y si, te entiendo…. Las herencias q uno trae arrastrando dejan muchas huellas, pero depende de nosotras el ser mejores cada día, el ser uno mismo. Realmente Mil FELICIDADES x lo q has logrando en esta lucha ‘eterna’… NO hay imposibles!!! Un gran abrazo, eres una fregona!!

    Ximena Licona 15 diciembre, 2011 23:41
  • Wow!! Soprendente…muchos años de convivir y no saber completa tu historia. Estamos en el mismo camino y por supuesto es motivador saber que alguien mas lo esta logrando. Yo estoy interesada en unirme para cambiar esos números que nos persiguen. Sin duda mi admiración por compartir y motivarnos….

    Eva M 15 diciembre, 2011 18:56
  • Felicidades, excelente en todos los aspectos. ¡Soy tu fan!

    Antonio Francisco Magaña Gómez 15 diciembre, 2011 19:43
  • Evita!

    Gracias por tus comentarios! Será para mí un gusto infinito compartir esto y lograr metas juntas! Te agradeceré mucho que me envíes un mail con tus datos para contactarnos y te pueda dar toda la información al respecto. Te reitero mi gratitud por la confianza y verás que en equipo esto es mucho más sencillo de vencer. Un gran abrazo!

    asiperdipeso 15 diciembre, 2011 20:17
  • Y yo tuyaaa!! Espero tu historia!!! Gracias!

    asiperdipeso 15 diciembre, 2011 20:19
  • Mil respetos para ti… es de admirarse todo lo que has pasado, mil felicidades!!! Me uno también a seguir tus pasos….

    Ely Martin 15 diciembre, 2011 21:16
  • Quien habla de ángeles con tal claridad como lo haces tú, sólo puede ser también uno de ellos. GRACIAS por compartirte de esta manera. Hoy mi ángel lleva tu nombre. Y cada vez se junta más historias qué contar.

    Toda mi admiración y mi cariño, Ace.

    Tamara León 15 diciembre, 2011 23:32
  • Hola Pollo!!
    Gracias por tus palabras, sí, realmente ha sido un camino difícil a lo largo de toda mi vida, pero como tú misma lo has dicho, “No hay imposibles” y este es un problema que lejos de no tener solución, la tiene! y no requiere de grandes cosas, sólo de voluntad y amor, y es precisamente el amor a nuestras hijas lo que hace que queramos estar bien por ellas y por supuesto por nosotras mismas. Un abrazo muy grande y de nuevo mil gracias!

    asiperdipeso 16 diciembre, 2011 12:39
  • Ay Tamara! Siempre logras conmoverme y “chivearme” un poquito con tus comentarios. Mil gracias, ya no sé ni qué palabras utilizar para expresarte mi agradecimiento. Tienes todo mi cariño y desde siempre mi admiración, de verdad ansío que llegue el día en que podamos reunirnos. Dios te bendiga!

    asiperdipeso 16 diciembre, 2011 12:33
  • Ace,

    Estudiamos juntas desde el Kinder y hoy te puedo decir que conocí a “otra Acela” eres una hermosa con un gran don de palabra…te felicito por esta nueva tarea que has incluido en tu vida y espero que pasado mi embarazo para mi tampoco sea imposible perder los kilos de más!!!

    Muchos besos y sobretodo mi admiración!!

    Lilia Manjarrez 22 diciembre, 2011 18:35
  • Hola Lilia! Antes que otra cosa, MUCHAS FELICIDADES POR TU BEBÉ!!! Estás viviendo una etapa maravillosa y deseo de todo corazón que Dios te bendiga a ti y a tu creciente familia.
    Gracias por leerme y por tus comentarios, estoy segura que no tendrás problema para perder los kilos de más, y aún así, si quisieras algún tipo de apoyo, cuenta conmigo para ello.
    Te deseo lo mejor del mundo y de nuevo, gracias de corazón por tus palabras!

    asiperdipeso 22 diciembre, 2011 19:33

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